Decadente

¿Qué tan bajo puede caer la moral del hombre, con tal de saciar instintos básicos de manera fácil, sin reto, sin emoción?
Tomar el camino fácil y conseguir una imitación de las sensaciones, que sólo se pueden comprar con compromiso y voluntad, a cambio de algo tan vacío y virtual como el dinero.
Engañarse a uno mismo y decir "esto es lo que quiero, esto me hace feliz", a causa de algo transitorio y banal, algo plástico y sin vida; eso es morir sin dejar de respirar. Porque aquel que se conforma con una copia sin significado de una experiencia, no merece vivir.
Comprar ratos de "amor" en los callejones, amigos de una sola noche, la peda de tu vida -de la cual te acuerdas solo una semana- son experiencias pasajeras que no dejan ningún valor en nuestra persona, no tocan nuestra conciencia como para ser parte esencial de nosotros mismo.

No son el mar de vida en el que debemos ahogarnos, son solo gotas, que se resbalan y se evaporan.


Entradas populares